Cuando Géminis se enoja, su enfado puede llegar tan rápido y tan fuerte como una tormenta de verano. Esta explosión emocional, aunque momentánea, es intensa. El cambio repentino de su estado de ánimo puede dejar a los demás sorprendidos y sin saber cómo reaccionar. Aunque no se enfurece con facilidad, cuando algo lo irrita lo suficiente, su enojo es notorio y difícil de manejar. Después de pasar la tormenta, Géminis generalmente se calma rápidamente, sin guardar rencores, pero su carácter impredecible puede hacer que los demás se sientan desorientados.
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