Cuando Leo es quien causa daño, ya sea de manera intencional o no, le cuesta mucho pedir disculpas. Aunque internamente sabe que cometió un error, su orgullo le impide ofrecer una disculpa sincera. Este signo de fuego es conocido por su dificultad para mostrar debilidad, lo que lo hace reacio a admitir cuando se equivoca. Prefiere mantenerse en silencio y procesar sus propios sentimientos antes que vulnerarse pidiendo perdón. Sin embargo, su falta de palabras no significa que no esté consciente de su comportamiento, solo que le resulta complicado dejar ir su orgullo.
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