Piscis rara vez da segundas oportunidades, y cuando las da, las cosas nunca vuelven a ser igual. El temor a ser herido de nuevo hace que este signo sea muy cauteloso a la hora de perdonar. Aunque pueda intentar olvidar, siempre lleva consigo una sensación de desconfianza. Las segundas oportunidades para Piscis son raras, y aunque las ofrezca, su relación con esa persona ya no será la misma. La herida permanece, aunque intente sanar.
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